lunes, 5 de septiembre de 2011

y cada dia sigue siendo igual.

Yo elegí quererte y todas las consecuencias que ello conllevaba, elegí que tú fueses la persona que llenase mis días de sonrísas, elegí que me comieras a besos, elegí también tu voz al otro lado del teléfono, elegí llorar por ti de vez en cuando, elegí creerme tus verdades y creerme a medias tus mentiras, elegí que no quería otros abrazos, ni otras manos acariciando mi pelo, elegí nuestro mes del año y nuestro día del mes, elegí que tú fueras mi locura y mi cordura, elegí las idas y venidas, las despedidas, la impotencia y la incertidumbre, elegí el miedo a fallar y los impulsos, las miradas, elegí temblar, elegí hacerme adicto a ti, a tus manías, y a tu manera de hacer las cosas, elegí conservar intacto cada momento, y dejar huella, no callarme nada, elegí dártelo todo, elegí hablar de nosotros cuando hablaba de mí, elegí ser fuerte y luchar por un solo motivo, tú, elegí darte todas mis oportunidades, que tú fueses mi vida, para siempre, elegí no poner límites, elegí arriesgar y jugármela por tí.

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Hay días que te levantas y por mucho que el cielo este despejado, no llegas a verlo así. Podrán pasar mil cosas en el mundo, podrán dar mil noticias en la tele, pero no hay nada más en lo que puedo pensar que en ti. Quizás no es la mejor opción, ni la que me hace bien, pero nada más existes tú a mi alrededor. Cada paso que doy, cada giro, cada vez que levanto la cabeza o incluso cada vez que me voy a dormir, tú estás ahí, aparece tu rostro reflejado en mis pupilas. Te comería a besos te diría mil y una vez que te quiero, pero de nada serviría si simplemente lo digo al aire, por mucho que te vea, solo hablo para el reflejo de mis ojos.